El 21 de marzo pasado, nadie en España salió a recibir la primavera.     

Hace más de dos semanas que el gobierno decretó el confinamiento total. España es uno de los países del mundo con más personas afectadas por el Covid19. Lo que al principio apareció para la clase media del país como un "tiempo regalado" para el encuentro con lo creativo, la hiperactividad hogareña o los asuntos pendientes, con los días la falta de certeza sobre el porvenir, los sonidos de ambulancia y los malos augurios sobre una nueva crisis económica "des-romantizaron" la cuarentena. 

 

Los días avanzan desordenados. Exceso de teléfono, insomnio, y ansiedad. Las terrazas son el contacto con el cielo perdido. La naturaleza, una añoranza.  

 

Me pregunto qué mundo encontraremos allí afuera cuando acabe este encierro. 

Y más aún: ¿quienes seremos? 

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Last March 21, nobody in Spain came out to receive spring.

More than two weeks ago, the government decreed total confinement. Spain is one of the countries in the world with the most people affected by Covid19. What at first appeared to the country's middle class as a "free time" for the encounter with the creative, home hyperactivity or pending matters, with the days the uncertainty about the future, the sounds of the ambulance and the bad omens about a new economic crisis "de-romanticized" the quarantine.

 

The days go by in disorder. Excessive telephone, insomnia, and anxiety. The terraces are the contact with the lost sky. Nature, a longing.

 

I wonder what world we will find out there when this closure is over. And even more: who will we be?

© 2020 by Gabo Caruso.