© 2019 by Gabo Caruso.

Desde muy temprano sintió que el género y el nombre que le fueron asignados al nacer no se correspondían
con su identidad. Se lo dijo y repitió a su familia, hasta que en casa lo entendieron e iniciaron con ella el delicado proceso
de romper en plena infancia con el más primario de los esquemas sociales. Así fue la revolución de ella, en su hogar, en su escuela y ante la mirada del resto. Para su madre lo más duro fue vaciar su armario. “Lo hice sola. No sabía si llorar, reír o correr. Pensaba, vacío este armario, para llenarlo ¿de qué? ¿Qué va a llegar?”

Ana y Ramón fueron a renovar su vestuario: “Teníamos claro la ropa que quería”. Al volver a casa, Cora se lo probó “absolutamente todo”. Le hizo a Ramon un “pase de modelos” frente al espejo, y vió, eufórica, cómo éste le devolvía, por fin, la imagen certera que tanto había estado esperando.