© 2019 by Gabo Caruso.

Necesitaron pocas tardes trabajando juntas en el supermercado, para enamorarse. Y otras muy pocas, para decidirlo. Fue el año en el que Chavela Vargas abandonaba el mundo, la primavera árabe lo entusiasmaba y los mayas pronosticaban su fin. 
Mientras tanto, en el mundo de Carol y Rosa, ardía un deseo: convertirse en madres. 
Pero en España, los tratamientos de reproducción asistida estaban aún vetados por la Sanidad pública para parejas lesbianas, empujando, inevitablemente, al costoso sistema privado a quienes no encajaran dentro del patrón clásico de familia. Llegaba así el día, en el que Carol y Rosa pisaban por primera vez una clínica de fertilidad para lograr embarazarse. 
Lo que ellas nunca imaginaron es que pasarían allí cinco -fríos- años de sus vidas. Cada "negativo" era como un golpe: a la ilusión y al bolsillo. El fracaso amenazaba con apagar el ardor de aquel deseo primario, gestado años atras, en el prólogo de su relación. 
Fue entonces cuando escucharon hablar de él: Un método íntimo y hogareño, sin clínicas intermediarias, sin medicación ni hormonas y significativamente más económico, que les cambiaría la vida para siempre, como cambian -los deseos cumplidos- la vida de las personas. 
La inseminación casera.

They needed a few afternoons working together in the supermarket, to fall in love. And very few others, to decide it. It was the year in which Chavela Vargas left the world, the Arab Spring excited him and the Mayans predicted his end.
Meanwhile, in the world of Carol and Rosa, a desire burned: to become mothers.
But in Spain, assisted reproduction treatments were still vetoed by the Public Health Service for lesbian couples, inevitably pushing the expensive private system to those who do not fit into the classic family pattern. The day arrived, in which Carol and Rosa stepped for the first time a fertility clinic to get pregnant.
What they never imagined is that they would spend five - cold - years of their lives there. Each "negative" was like a blow: to the illusion and to the pocket. Failure threatened to extinguish the ardor of that primary desire, gestated years ago, in the prologue of their relationship.
It was then when they heard about him: An intimate and homelike method, without intermediary clinics, without medication or hormones and significantly cheaper, that would change their lives forever, like they change -the wishes when are reality- the live of people.
The home insemination.